La lactancia tiene ventajas emocionales porque cubre necesidades del bebé como calor, confort, alimento y cuidados. El hecho de tener acceso el uno al otro y contacto piel a piel cimienta el vínculo y brinda soporte a la necesidad innata de estar juntos. Es una manera de brindar cercanía y seguridad al bebé, que anhela desde que llega al mundo el contacto físico que ya recibía de mamá cuando estaba en el vientre, y que puede continuar de forma placentera a través de ella mediante su alimento.